Por Nestor Añez
Trendy Mag, Colombia 2012.
En noches pasadas me encontraba en la soledad de mi apartamento de soltero, la jornada había sido extenuante; sin duda alguna merecía una recompensa. Me dispuse a abrir una botella de vino tinto mientras colocaba como música de fondo glam rock; inhóspitamente aparece Let’s Dance de David Bowie.
Aún desconozco la fórmula pero debo reconocer que luego de varias copas y el transcurso de las canciones, un par de personalidades me acompañaron en este fin de jornada. En el lado izquierdo se encontraba una esencia extravagante y algo andrógino: Ziggy Stardust. Por el otro costado, un maduro y muy estilizado caballero inglés me miraba fijamente. En efecto, era David Bowie. Por un momento pensé que había abusado del trago, pero me dejé llevar por esa curiosidad que hace único al ser humano y me dispuse a entablar una conversación con ambos. Necesitaba entender muchas cosas sobre la música, la época y sobretodo: la reinvención de un artista. Fue ahí cuando el refinado Bowie me preguntó si acaso no tendría yo la iniciativa de ofrecerle una copa; rápidamente le serví vino y le acerqué el cenicero.
Un silencio muy incómodo se generó hasta que Ziggy decidió terminar de romper el hielo. Me dijo: “¿Conoces Starman?”. Asentí con mi cabeza y mientras buscaba en el iPod el disco titulado The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Ante tanta magia y a la vez cierto misterio emanado de tal ser recordé una paráfrasis del biógrafo David Buckley: describió el impacto de Bowie en la época de los 70’s diciendo que «retó al núcleo de la música rock de la época» y «creó, posiblemente, el personaje más importante de la cultura popular». Ya inmerso es esta fantasía me propuse entrevistar a este músico y compositor, quien ha ejercido a su vez de actor, productor discográfico y arreglista.
El encuentro inicia con un Bowie melancólico, pero muy seguro de sus palabras. “¡Qué carrera!; es notable que habrás visto ciertos altibajos en mi historia musical. Por sobre todo siempre puse en alto el concepto. Nunca le sacrifiqué. El inicio siempre es lento.”
Es ahí cuando en la pantalla del reproductor se coloca la carátula de su primer trabajo homónimo (David Bowie, 1967). Entendí que no solo en Latinoamérica es difícil surgir en la música, sino que también lo fue para este oriundo de Brixton, Londres.
-“Peggy, así se llamaba mi madre. Ella de tanta ascendencia irlandesa, trabajaba como acomodadora de cine, mientras que mi padre, era un dirigente de publicidad. Vivíamos en el 40 de Stansfield Road, situado cerca de los suburbios del Sur de Londres de Brixton y Stockwell”.
“De chico asistí al Stockwell Infants School hasta los seis años de edad, donde me hice una reputación de niño superdotado y decidido, además de rebelde. Nunca les creí.”. Comentó sonriente el experimentado David mientras enciende un cigarrillo.
A los nueve años de edad, su forma de bailar resultaba increíblemente imaginativa: los profesores dijeron de sus interpretaciones que eran «vistosamente artísticas» y que su porte era «sorprendente» para un niño de su edad. Me comenta que inspirado por el poder musical de Elvis Presley, decide comprar sus discos y experimentar con varios instrumentos como el ukelele y el bajo tea-chest (fabricado con una sola cuerda y una de las cajas utilizadas para transportar té) y comenzó a participar en sesiones de skiffle con algunos amigos y, además, a tocar el piano; mientras tanto, sus actuaciones imitando a Presley y Chuck Berry. Bowie estudió arte, música y diseño, como así también trazado y composición tipográfica. Ahí está un artista. Un pleito en el colegio producido por un puñetazo en el ojo le deja un defecto o atractivo adicional. Una percepción de la profundidad defectuosa y una pupila dilatada permanente (por lo que parece que tiene ojos de distinto color, aunque los dos iris tienen la misma tonalidad).
Ziggy interrumpe y le pide que hable de Leslie Conn (primer manager de Bowie).
– “A Leslie lo conocí cuando le escribí una carta al nuevo empresario de éxito John Bloom para pedirle que hiciera por King Bees (una novel banda formada por David) lo mismo que ha hecho Brian Epstein para The Beatles, y de paso haz un millón más. Bloom no respondió a la oferta, pero lo derivó al socio de Dick James, Leslie Conn, quien de esta manera se convirtió en el primer manager”.
Insatisfecho con el nombre artístico de Davy (y Davie) Jones, que a mediados de la década de 1960 invitaba a confusión con Davy Jones de The Monkees, Bowie decidió cambiar su nombre y escogió Bowie en honor a Jim Bowie y el cuchillo que popularizó. Seis meses después lanzó su álbum debut David Bowie, un amalgama de pop, rock psicodélico y music hall. Su fascinación por lo bizarro se acrecentó cuando conoció al bailarín Lindsay Kemp. Estudiando arte dramático con él, desde teatro avant-garde y mímica hasta comedia del arte, Bowie se sumergió en la creación de personajes que poder mostrarle al mundo. Satirizando la vida en una prisión británica, compuso «Over The Wall We Go», canción que se convirtió en un sencillo de 1967.
Debido a su poco éxito comercial, Bowie se vio forzado a intentar ganarse la vida de otras maneras. Llegó a aparecer en una publicidad de helados. Con la intención de promocionar al cantante se hizo una película de treinta minutos de duración con actuaciones de su repertorio, llamado “Love You till Tuesday”. A pesar de que no salió a la venta hasta 1984, las sesiones de grabación se hicieron en enero de 1969 y significaron un inesperado giro en la carrera del artista cuando Bowie le comentó a los productores: “Tengo una nueva canción para esa película”. Poco después produjo un demo de lo que significaría su primer gran éxito, «Space Oddity», lanzado un año después y coincidió con la llegada del hombre a la luna.
– “El segundo disco, Space Oddity, lo lanzamos en noviembre; primeramente se promocionó en el Reino Unido bajo el título David Bowie, pero causó confusión con su predecesor de mismo título, por lo que en la versión estadounidense se le cambió el nombre a Man of Words/Man of Music” dijo el orgulloso Ziggy.
Este fue un álbum repleto de letras post-hippies sobre la paz, el amor y la moralidad y con música folk rock apoyado en canciones de rock más duro, no fue un éxito en el momento de su lanzamiento. Las sesiones de estudio continuaron y dieron como fruto el tercer álbum del cantante, The Man Who Sold the World en 1970. Caracterizado por su sonido de hard rock proveniente de su nueva banda de soporte, fue un cambio radical del rock acústico y de folk de Space Oddity. Para promocionar el disco en Estados Unidos, Mercury Records financió una gira de entrevistas de costa a costa en la que Bowie, entre enero y febrero de 1971, concedió entrevistas a los medios y a las emisoras de radio.
Para aprovechar su aspecto andrógino, la portada original de la versión británica mostraba al cantante ataviado con un vestido; el cantante llevó la prenda en la serie de entrevistas que hizo, cosa que agradó a los críticos.
Durante esta gira de entrevistas Bowie se fijó en dos influyentes artistas estadounidenses proto-punk que le dieron la idea de lo que después sería el personaje de Ziggy Stardust: una mezcla entre Iggy Pop y la música de Lou Reed, lo que dio como resultado «el supremo ídolo del pop». Una de sus antiguas novias le recordó «garabateando en una servilleta sobre una alocada estrella del rock llamada Iggy or Ziggy», y que a su vuelta a Inglaterra declaró su intención de crear un personaje «que pareciese que acabase de aterrizar de Marte».
El amor de Bowie por la actuación le llevó a meterse completamente en los personajes que creaba para su música. Luego de esta aclaratoria, vuelve a insistir en que le llene la copa.
El amanecer se acerca y aún falta mucho por conocer de David Bowie. Ziggy se desvanece. Queda un maduro y ya no tan melancólico caballero inglés al frente de la mesa.
Luego de más de tres décadas de sonados éxitos, pleitos con representantes y una vida personal de escándalo, le pregunté por la colaboración con Queen (Under Presure). Me dijo que recordara una declaración de Freddie Mercury y allí encontraría la respuesta.
– “Surgió por casualidad, David vino a vernos al estudio, comenzamos a juguetear juntos con algo y todo salió de manera muy espontánea y rápida”.
TRANQUILO BOWIE, TRANQUILO
Me pide un café, voy a la cocina a prepararlo, cuando regreso ya no estaba.
Lo entendí: las mega estrellas hablan muy poco de sí, y sólo pueden ser vistas de noche.
Para completar esta nota y darle un final respetable quise entender su legado.
Las innovadoras canciones y la puesta en escena de Bowie han llevado la música popular a otra dimensión desde la década de 1970, influyendo sobre sus formas inmediatas y su subsecuente desarrollo. Pionero del glam rock, Bowie, según los historiadores de la música Schinder y Schwartz, es responsable, junto con Marc Bolan de haber creado el género. A la vez, inspiró a los innovadores del movimiento punk. Mientras que los músicos de este género destruyeron las convenciones del estrellato pop, Bowie siguió adelante, creando un estilo más abstracto que luego se convirtió en una influencia transformadora.
Su discográfica buscó transmitir su originalidad en la música popular con el eslogan: «Está el old wave, está el new wave y está Bowie».
En 1999, Bowie recibió el grado de Commandeur des Arts et des Lettre otorgado por el gobierno francés. Ese mismo año recibió un doctorado honorífico de la Berklee College of Music. Sin embargo, rechazó el KBE (Caballero Comendador o Dama Comendadora (KBE or DBE) (Knight Commander or Dame Commander; es la segunda orden militar en importancia otorgada por los monarcas británicos desde 1917 y limitada a 845 Caballeros o Damas) de la Orden del Imperio Británico en 2000 y un título de Caballero en 2003, diciendo: «Nunca aceptaré algo así. Realmente no sé para qué sirve. No es por lo que me he pasado la vida trabajando.»
A lo largo de su carrera ha vendido aproximadamente 136 millones de discos. En el Reino Unido ha recibido 9 discos de platino, 11 de oro y 8 de plata, mientras que en Estados Unidos ha recibido 5 de platino y 7 de oro. En la encuesta realizada en 2002 por la cadena BBCde 100 Greatest Britons, le situaron en el puesto número 29.
En 2004, la revista Rolling Stone le posicionó en el número 39 de su lista de “Los 100 Mejores Artistas de Rock de todos los tiempos” y en el puesto 23 de los mejores cantantes de todos los tiempos.
Bowie entró en el Salón de la fama del Rock el 17 de enero de 1996 y se fue de mi casa, hace poco.